
Canelones de carrilleras
La carrillera a baja temperatura, guiso de toda la vida en las casas del norte, rellena un canelón italiano. Lo terminamos con una bechamel suave de kimchi: el toque canalla.
Italia en la técnica · Asturias en el alma
En Bravo la pasta, la pizza y el horno hablan italiano. Pero la forma de comer, el producto de aquí y las ganas de que nadie se levante con hambre son puramente asturianas.
Esa es nuestra fusión: recetas italianas de siempre que se cruzan con los guisos de cuchara, los quesos y las costumbres del norte. No es mezclar por mezclar, es cocinar italiano desde Pola de Siero.
Italia y Asturias se parecen más de lo que parece: las dos son tierras de producto, de quesos con nombre propio, de recetas de abuela y de comidas que duran horas.
Algunos de los platos de nuestra carta y del menú degustación donde mejor se ve la fusión.

La carrillera a baja temperatura, guiso de toda la vida en las casas del norte, rellena un canelón italiano. Lo terminamos con una bechamel suave de kimchi: el toque canalla.

La croqueta, reina de cualquier barra de Asturias, con jamón ibérico y un final crujiente de palomitas. Se pide al centro, como se hace aquí.

Asturias es tierra de queso; Italia, también. Provolone fundido en cazuela con jamón crujiente, para mojar pan como en cualquier casa asturiana.

Masa italiana, cochinita pibil, guacamole y totopos. La prueba de que en Bravo la pizza es un lienzo y el italiano más canalla no tiene fronteras.
Dos cocinas que se entienden sin traductor.
Un culín, un vaso compartido y la mesa llena.— así se entiende Asturias
En diciembre de 2024 la UNESCO declaró la cultura sidrera asturiana Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. No solo la bebida: todo el mundo que la rodea.
Las pomaradas donde crecen las manzanas, los llagares donde se elabora, el escanciado desde lo alto para que la sidra «espalme», el culín que se bebe de un trago y el vaso que pasa de mano en mano. Y los chigres y las espichas, donde la sidra se convierte en excusa para juntarse.
Asturias se come con cuchara, se comparte en el centro de la mesa y se termina con postre casero. Estos son algunos de sus imprescindibles.
Fabes de la granja con su compango —chorizo, morcilla y tocino—. El plato más famoso de Asturias.
Dos filetes de ternera rellenos de jamón y queso, empanados y fritos. Tamaño XXL, siempre al centro.
Asturias presume de ser una de las mayores manchas queseras de Europa. El Cabrales, azul y con Denominación de Origen, es el más conocido.
Fabes, berza, patata y compango. Guiso de montaña para los días de orbayu.
Empanadillas rellenas de nuez y crepes finos: los dulces de las fiestas y de casa de la güela.
Cremoso y con la costra de azúcar requemado. En Asturias es casi una religión.
La cultura asturiana va mucho más allá de la mesa.
Es nuestra forma de cocinar: técnica y recetas italianas —pasta, pizza, horno— cruzadas con el producto, los guisos y las costumbres del norte. Por ejemplo, canelones de carrillera a baja temperatura, croquetas de jamón ibérico o provolone al horno para compartir.
En diciembre de 2024 la UNESCO inscribió la «Cultura sidrera asturiana» en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial. Reconoce todo lo que rodea a la sidra: las pomaradas, los llagares, el escanciado, los chigres y la forma de compartirla.
Es servirla desde lo alto, con el brazo estirado, para que al romper contra el vaso se airee y «espalme». Se sirve un culín que se bebe al momento, y el vaso se comparte.
La fabada asturiana, el cachopo, el pote, los quesos —con el Cabrales a la cabeza—, las casadielles, los frixuelos y el arroz con leche requemado, entre muchos otros.
Sí. BRAVO di Première, en Calle Celleruelo, en el centro de Pola de Siero: cocina italiana, menú degustación a 35 €, cócteles y música en directo.